A trece días de las elecciones generales del 29 de noviembre, la izquierda española afronta la campaña dividida en el Congreso aunque unida en el Senado. El Frente Amplio —la coalición de IU, Más Madrid, los Comuns y Sumar— ha confirmado a Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, como su candidata a la presidencia, mientras Podemos compite por separado con Irene Montero tras pactar con ERC en Cataluña. Para el Senado, PSOE y Frente Amplio sí han logrado presentar una candidatura conjunta en 43 provincias bajo la marca 'Senado de Progreso', dejando fuera a Podemos. Esta fractura sigue siendo noticia porque condiciona cuántos escaños sumará la izquierda y si podrá disputarle al PP el control de ambas cámaras.
El proceso empezó el 7 de octubre, cuando Más Madrid propuso públicamente a Colau como candidata del Frente Amplio, lo que molestó a sus socios por no haberlo negociado antes en privado. Durante los días siguientes, Podemos impulsó como alternativa a Gabriel Rufián, portavoz de ERC, pero este confirmó el 11 de octubre que su partido concurriría solo, sin sumarse a ninguna candidatura conjunta de la izquierda estatal. Ese golpe debilitó al Frente Amplio y abrió una negociación paralela entre Podemos y ERC que se formalizó los días siguientes, con Rufián apoyando a Montero fuera de Cataluña.
El 13 de octubre, los cuatro partidos restantes del Frente Amplio ratificaron a Colau como candidata y pidieron a Podemos que se sumara; Podemos respondió que solo aceptaría pactos territoriales puntuales, no integrarse en la coalición. Las negociaciones se alargaron hasta el límite del plazo de registro de coaliciones, el viernes 16 de octubre a las 23:59, sin acuerdo en Madrid ni Cataluña, aunque sí en Canarias y la Comunidad Valenciana. El 17 y 18 de octubre, PSOE y Frente Amplio cerraron su pacto para el Senado, Sánchez fue proclamado candidato del PSOE por unanimidad, y la campaña electoral avanzó con actos como el de Sánchez junto a su esposa Begoña Gómez en Fuenlabrada.
Una encuesta citada señaló que la mayoría de votantes de izquierda prefiere una candidatura unida antes que varias fuerzas compitiendo por separado. Otra encuesta, mencionada al informar sobre la proclamación de Sánchez, apunta a que el PSOE podría perder votos respecto a comicios anteriores, aunque no se detallan cifras concretas ni la entidad que la realizó.
Queda por ver si Podemos y el Frente Amplio alcanzan algún acuerdo adicional antes del 29 de noviembre en circunscripciones donde aún no han pactado, más allá de Canarias y la Comunidad Valenciana, y cómo se reparten finalmente los votos de izquierda en Madrid y Cataluña, las circunscripciones con más peso en el Congreso. También está abierto el proceso judicial contra Begoña Gómez, que seguirá su curso durante la campaña, y el resultado de las elecciones del 29 de noviembre determinará si la fragmentación en el Congreso y la unidad parcial en el Senado logran o no frenar al PP.
El PSOE y varios partidos de izquierda (Frente Amplio) han acordado presentar candidatos juntos para el Senado en casi toda España en las elecciones del 29 de noviembre. Buscan quitarle los escaños al PP. Pero Podemos ha quedado fuera del acuerdo y critica duramente a sus antiguos aliados.
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, ha subido a campaña con su esposa Begoña Gómez en un acto electoral. Lo ha hecho para mostrar que los ataques políticos y judiciales no les quiebran, y para animar a su partido a votar el 29 de noviembre.
Nueve coaliciones (grupos de partidos que se alían para presentarse juntos) se han registrado para las elecciones del 29 de noviembre. La más grande reúne a partidos de izquierda como Izquierda Unida y Sumar. También participan alianzas nuevas como la que forma el PSOE con otros partidos de izquierda, y coaliciones de partidos pequeños por regiones.
El PSOE ha aprobado este sábado a Pedro Sánchez como su candidato a presidente para las elecciones del 29 de noviembre. La decisión fue unánime, aunque hubo tensiones internas: el presidente de Castilla-La Mancha no asistió porque no se permitía debatir, y la portavoz del partido dimitió por una polémica inmobiliaria.
Dos partidos de izquierda españoles que llevaban un año pidiendo unirse finalmente se presentarán separados a las elecciones del 29 de noviembre. Solo en Canarias y Valencia irán juntos; en el resto de España competirán por separado, lo que podría debilitar sus opciones.
El PSOE y otros partidos de izquierda presentan una sola lista para el Senado el 29 de noviembre. Lo hacen para intentar que el PP no tenga tanta mayoría como ahora en esa cámara. Todos los candidatos saldrán en una misma papeleta.
Podemos y el Frente Amplio (la alianza de IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns) han llegado al último día del plazo para registrar coaliciones electorales, este viernes 16 de octubre, sin acuerdo para ir juntos el 29 de noviembre en Madrid y Cataluña. Sí ha habido pactos en algunos territorios, como Canarias. Si van por separado, se arriesgan a perder escaños por la división del voto.
Podemos le ofrece a Izquierda Unida hacer pactos solo en algunos sitios, dejando fuera Madrid y Barcelona. Pero Izquierda Unida dice que no: o pactan todos juntos en toda España, o nada. La izquierda se sigue rompiendo.
La izquierda española intenta llegar a un acuerdo para presentar candidaturas conjuntas en las elecciones del 29 de noviembre, pero las negociaciones están estancadas. Ada Colau, que lidera una coalición de partidos de izquierda, incluso ha ofrecido dejar de ser candidata a presidenta si eso ayuda a la unión, pero Podemos rechaza el acuerdo y prefiere mantener a Irene Montero como su cara visible.
Podemos se niega a integrarse en Frente Amplio (una coalición de izquierda) y solo acepta pactos locales zona a zona. Con menos de 48 horas para registrarse, la unión de la izquierda se tambalea y podría fracasar en el último minuto.
Podemos ha pactado con ERC (un partido catalán independentista) para presentarse juntos a las elecciones del 29 de noviembre con Irene Montero e Íñigo Rufián como caras visibles. Pero Sumar, otra coalición de izquierda, quiere ir por su lado con Ada Colau. Los votantes progresistas piden que se unan, pero nadie cede.
Cuatro partidos de izquierda (Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns) han elegido a Ada Colau como su candidata a presidenta para las elecciones del 29 de noviembre. Mientras tanto, Podemos ha hecho un acuerdo con ERC, un partido independentista catalán, lo que ha roto la unidad de la izquierda alternativa al PSOE.
Cuatro partidos de izquierda (IU, Más Madrid, los Comunes y Sumar) han decidido que Ada Colau sea su candidata para las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. Podemos no está de acuerdo y ha hecho un pacto por su lado con otro partido. Es una pelea interna entre grupos que querían ir juntos pero no se ponen de acuerdo.
Podemos y ERC (un partido independentista catalán) han hecho un acuerdo para trabajar juntos en las elecciones del 29 de noviembre. Pero esto ha molestado a otros partidos de izquierda que querían ir todos unidos. Faltan solo cuatro días para cerrar las listas electorales y todo se complica.
Gabriel Rufián, un político de ERC (un partido independentista catalán), ha decidido presentarse a las elecciones del 29 de noviembre con su propio partido en lugar de unirse a una gran coalición de la izquierda. Esto rompe meses de negociaciones y deja a otros partidos de izquierda como Podemos sin saber si presentarse solos o aliarse con el Frente Amplio (la coalición que quedó en pie). El resultado: la izquierda está más dividida que nunca justo cuando menos tiempo queda para registrar candidaturas.
El Frente Amplio, la alianza de partidos de izquierda que apoya al Gobierno, se está rompiendo. Rufián (de ERC, un partido catalán) se va con su partido, mientras que Podemos negocia por su lado. Ada Colau será la candidata a presidenta, pero Mónica García (de Sumar, otro partido pequeño) queda fuera de los puestos principales.
Gabriel Rufián, un político catalán de ERC (un partido independentista de izquierdas), ha decidido seguir con su partido en lugar de unirse a otras formaciones de izquierda para las elecciones. Esto complica los planes de crear una candidatura única de toda la izquierda española, que es lo que querían otros partidos como Podemos y los Comuns.
Gabriel Rufián, un diputado catalán del partido ERC (un grupo independentista de Cataluña), encabezará la lista de su partido en las elecciones generales del 29 de noviembre. Otros partidos de izquierda le pedían que liderara una candidatura conjunta, pero ERC ha decidido ir por su cuenta.
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno y líder del PSOE (partido socialista), ha comenzado oficialmente su campaña para las elecciones del 29 de noviembre. Se presenta como alguien que no depende de nadie poderoso, sino que trabaja para la gente normal, y pide que mucha gente vote para frenar lo que él llama discursos de miedo del PP (partido de derechas) y Vox (partido de extrema derecha).
Los partidos de izquierda españoles están peleados entre sí por cómo formar una alianza electoral llamada Frente Amplio. Podemos quiere que Rufián (de ERC) sea el candidato principal en lugar de Ada Colau. Las negociaciones están rotas y cada uno quiere mandar.
Más Madrid propuso que Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, sea la candidata de la izquierda a las generales. Pero otros partidos de la coalición se molestaron porque lo anunciaron sin avisar. Todos tienen poco tiempo para ponerse de acuerdo antes de las elecciones del 29 de noviembre.
Más Madrid ha propuesto que Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, sea la candidata del Frente Amplio (una alianza de partidos de izquierda) a las próximas elecciones generales. A cambio, piden que su ministra Mónica García encabece la lista en Madrid. Los otros partidos aliados aún no han confirmado la propuesta.