
Dos partidos de izquierda españoles que llevaban un año pidiendo unirse finalmente se presentarán separados a las elecciones del 29 de noviembre. Solo en Canarias y Valencia irán juntos; en el resto de España competirán por separado, lo que podría debilitar sus opciones.
En España hay dos partidos principales de izquierda: Podemos (los de Ione Belarra, morados) y Frente Amplio (coalición de Ada Colau con otras formaciones progresistas). Estos dos grupos llevan meses diciendo que necesitaban unirse para no repartirse votos y perder fuerza frente al gobierno del PP (Partido Popular). Las negociaciones han sido muy difíciles porque hay rivalidades personales: Irene Montero (de Podemos) quería liderar, y Ada Colau (del Frente Amplio) también. Además, Podemos hace poco selló un acuerdo con ERC (partido catalán) y Gabriel Rufián, lo que complicó todo. Al final, el acuerdo fracasó: solo en Canarias y Comunidad Valenciana irán juntos. En Madrid y Cataluña, que son las circunscripciones más grandes, competirán por separado.
Para la gente normal, esto significa que el voto de izquierda se va a repartir entre varios partidos en casi toda España, lo que reduce la capacidad de estos grupos para ganar escaños y negociar en el parlamento. Si tres partidos pequeños de izquierda compiten por los mismos votantes en una provincia, cada uno recibe menos votos, y algunos ni llegan al mínimo para tener representación. Esto beneficia automáticamente a los partidos grandes (PP y PSOE). Los votantes de izquierda tendrán que pensar bien a quién dar su voto si quieren que realmente tenga peso en las elecciones.