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Cómo se reparten los escaños: la ley D'Hondt explicada

Actualizada el 5 de octubre de 2026
En corto

Los 350 escaños del Congreso se reparten provincia por provincia con el método D'Hondt, que divide los votos de cada candidatura entre 1, 2, 3... hasta completar los diputados de esa circunscripción. Antes de aplicar la fórmula, cada candidatura debe superar el 3 % de los votos válidos en su provincia. Como cada provincia elige un número distinto de diputados, el peso de cada voto varía según dónde se emita.

La provincia marca el punto de partida

La circunscripción para elegir diputados es la provincia, con la excepción de Ceuta y Melilla, que votan como ciudades autónomas. El artículo 162 de la LOREG fija 350 diputados en total: cada provincia recibe un mínimo inicial de dos, Ceuta y Melilla eligen uno cada una, y los 248 escaños restantes se reparten entre el resto de provincias en proporción a su población de derecho. Este diseño produce diferencias grandes: en las últimas generales, Soria eligió solo 2 diputados y Madrid, 37. La próxima vez que se aplique este sistema será en las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026; el decreto de convocatoria, que debe fijar cuántos diputados corresponden a cada provincia en esta cita concreta, estaba previsto publicarse en el BOE el 6 de octubre de 2026.

La barrera del 3 %, provincia por provincia

Según el artículo 163.1.a de la LOREG, no se tiene en cuenta a las candidaturas que no alcancen al menos el 3 % de los votos válidos emitidos en la circunscripción. Ese umbral se calcula provincia por provincia, no sobre el total nacional. En la práctica solo tiene efecto en las provincias que reparten muchos escaños, como Madrid o Barcelona; en el resto, el reparto ya excluye por sí solo a los partidos muy minoritarios antes de llegar a ese porcentaje. Esta regla solo se ha aplicado una vez, en 1993, cuando impidió la entrada del CDS al Congreso y su escaño pasó al PSOE.

El método D'Hondt, paso a paso

Superado el filtro del 3 %, los votos de cada candidatura se dividen entre 1, 2, 3, 4... hasta un número igual al de escaños que reparte la provincia. Los escaños van a parar a los cocientes más altos de toda la tabla, de mayor a menor. La propia ley recoge un ejemplo con 480.000 votos válidos y ocho escaños en juego, repartidos entre seis candidaturas: A con 168.000 votos, B con 104.000, C con 72.000, D con 64.000, E con 40.000 y F con 32.000. Los ocho cocientes más altos resultan ser 168.000 (A entre 1), 104.000 (B entre 1), 84.000 (A entre 2), 72.000 (C entre 1), 64.000 (D entre 1), 56.000 (A entre 3), 52.000 (B entre 2) y 42.000 (A entre 4). El resultado: A obtiene 4 escaños, B obtiene 2, y C y D obtienen 1 cada una; E y F se quedan sin representación pese a sumar 72.000 votos entre las dos.

Por qué dos votos no valen lo mismo

Como cada provincia tiene un número fijo y distinto de escaños, el número de votos necesario para conseguir uno varía de una provincia a otra. Un informe del Consejo de Estado, recogido en fuentes sobre legislación electoral, señala que este diseño perjudica especialmente a las formaciones con un apoyo de entre el 3 % y el 15 % a nivel nacional, porque ese voto queda dividido en 52 circunscripciones distintas en lugar de sumarse en una sola. Un ejemplo citado por un blog jurídico especializado: en las generales de 2011, UPyD logró 1.140.242 votos (un 4,69 % del total) y obtuvo solo 5 diputados, por tener el apoyo repartido en muchas provincias en vez de concentrado.

Voto en blanco, voto nulo y abstención

El voto en blanco es válido: se suma al total de votos válidos y entra en el cálculo del reparto de escaños, aunque no puede obtener representación por sí mismo. Al aumentar el total de votos válidos, puede dificultar que otras candidaturas alcancen el 3 % necesario en su provincia. El voto nulo, en cambio, no se considera válido y no influye en el reparto, igual que la abstención, que simplemente significa no acudir a votar. Aunque la abstención sea muy alta, los resultados obtenidos siguen siendo legítimos.

Empates y casos especiales

Fuentes especializadas en explicar la legislación electoral señalan que, si dos candidaturas empatan en un cociente, el escaño se adjudica a la que tenga más votos totales; si también empatan en votos, se decide por sorteo. En Ceuta y Melilla, donde solo hay un escaño en juego en cada ciudad, se proclama electo directamente el candidato más votado, sin necesidad de aplicar la fórmula D'Hondt.

Preguntas frecuentes
¿Cuántos diputados tiene el Congreso y cómo se reparten entre provincias?
El Congreso tiene 350 diputados. Cada provincia recibe un mínimo de dos, Ceuta y Melilla uno cada una, y los 248 restantes se reparten entre el resto de provincias según su población.
¿Qué pasa si un partido no llega al 3 % de los votos en una provincia?
Queda excluido del reparto de escaños en esa provincia, aunque este umbral solo tiene efectos prácticos en las provincias que eligen muchos diputados, como Madrid o Barcelona.
¿Por qué un voto en Soria pesa distinto que uno en Madrid?
Porque cada provincia elige un número de diputados distinto según su población, así que el número de votos necesario para lograr un escaño varía de una provincia a otra.
¿El voto en blanco sirve para algo?
Es un voto válido que se suma al total y puede dificultar que otros partidos alcancen el 3 % necesario, pero no se traduce nunca en un escaño.
¿Qué pasa si dos candidaturas empatan en el reparto de escaños?
Según fuentes especializadas, el escaño se otorga a la candidatura con más votos totales y, si también hay empate ahí, se decide por sorteo.
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