
Un informe policial filtrado sugiere que policías marroquíes ayudaron a que 70.000 personas entraran en Ceuta el 30 de julio. El presidente Sánchez va al Congreso bajo presión porque todos los partidos quieren que critiquemos más a Marruecos, pero el Gobierno insiste en mantener buena relación con el país vecino.
En julio, más de 70.000 personas entraron de golpe en Ceuta (una ciudad española en el norte de África) desde Marruecos. El Gobierno de Sánchez (el presidente del país) dijo que fue un problema de fronteras, pero ahora la Policía Nacional ha publicado un informe que apunta que las autoridades marroquíes participaron activamente, quizás permitiendo o incluso facilitando que entraran. Esto causa un lío porque Sánchez quiere mantener buena relación con Marruecos —es un vecino importante— pero el resto de partidos políticos y la gente de Ceuta están enfadados. El presidente comparece el jueves en el Congreso (donde están todos los diputados) bajo mucha presión para cambiar su postura.
Lo que está pasando afecta directamente a Ceuta: las familias tienen miedo, la economía sufrió, y ahora hay tensión política sobre quién fue responsable. Si el Gobierno cambia su postura con Marruecos, podría afectar los acuerdos de seguridad y control de fronteras. Si no cambia, seguirá siendo criticado. De cualquier forma, la gente normal de Ceuta necesita que se recupere la tranquilidad y que alguien haga algo, no solo promesas.