
Una jueza investiga qué pasó antes de que entraran miles de migrantes en Ceuta en julio. El presidente de Ceuta dice que intentó llamar al presidente del Gobierno diez veces, pero quiere verlo probado con los registros de llamadas.
En julio de este año, cerca de 80.000 personas cruzaron de Marruecos a Ceuta, una ciudad española en el norte de África. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, dice que avisó muchas veces al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero que no le hicieron caso. Ahora una jueza de la Audiencia Nacional (el tribunal que investiga asuntos políticos importantes) está investigando qué pasó exactamente. Vivas declaró bajo juramento que llamó diez veces antes de la crisis, pero solo le contestaron tres. La jueza quiere ver de verdad cuántas llamadas hubo, cuándo fueron y si alguien las atendió, porque en política estas cosas importan: si el Gobierno sabía y no hizo nada, es un problema; si Vivas exagera lo que pasó, también lo es.
Lo que pasa en realidad es que una jueza quiere verificar la versión de Vivas pidiendo los registros telefónicos reales. Si hubo llamadas, ahí constarán. Esto importa porque Ceuta es una zona frágil donde viven españoles y marroquíes, y si el Gobierno tardó en reaccionar o Vivas no avisó bien, los ciudadanos tienen derecho a saberlo. Los registros de llamadas no mienten: dirán exactamente cuándo llamó cada uno.