
España tiene más de 341.000 apartamentos alquilados a turistas, especialmente en Málaga y la costa. Estos pisos no están disponibles para vivir, lo que agrava la falta de casas asequibles. Canarias acaba de cambiar las reglas para controlar esta situación.
En España hay 18,5 millones de viviendas principales (donde vive la gente) pero muchas otras no. Algunas son segundas casas de gente rica, otras están vacías, y otras se alquilan a turistas por días o semanas. El problema es que cada piso turístico es un piso que no existe para quién necesita vivir. En zonas de playa como Málaga, Alicante o Canarias, hay muchísimos pisos de alquiler turístico: representan entre el 2% y el 5% de todas las viviendas. En provincias del interior como Ávila o Cuenca, el problema es distinto: casi el 60% de los pisos no son para vivir, sino segunda residencia de gente de ciudad. El Gobierno de Canarias (el ejecutivo regional que gobierna las islas) acaba de aprobar un decreto (una norma oficial) que cambia cómo funcionan los alquileres, los pisos turísticos y los préstamos para comprar casa.
La realidad es que hay casas, pero no están disponibles para vivir. En la costa, muchas son negocio turístico. En el interior, son segundas residencias de gente de ciudades grandes. Mientras tanto, quién quiere vivir en una ciudad paga más alquiler o no encuentra piso. El decreto de Canarias intenta reducir alquileres y crear más vivienda asequible, pero el verdadero problema es que falta oferta. Sin más casas nuevas, cualquier norma tendrá efecto limitado.