
En siete años, las viviendas disponibles para alquilar bajaron de 900.000 a 510.000. Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla concentran más de la mitad de esta caída. Los precios suben porque hay menos pisos.
Desde 2018, España ha perdido casi 400.000 pisos que la gente podía alquilar. Esto lo ha medido Idealista, una web donde se anuncian casas. Lo que está pasando es que cada vez hay menos viviendas disponibles en el mercado de alquileres normales. Muchos propietarios están sacando sus pisos del alquiler permanente (ese en el que vives varios años) para ponerlos en alquiler temporal o turístico, donde ganan más dinero rápido. El Gobierno está intentando regular esto porque afecta a la gente que busca casa para vivir de verdad.
La realidad es que conseguir un piso para alquilar es cada vez más difícil y caro. Con 400.000 viviendas menos en el mercado normal, la gente tiene menos opciones y los precios suben sin remedio. En Madrid, un piso de 70 metros cuesta ahora casi 1.400 euros al mes. Esto afecta a trabajadores, estudiantes y familias que no pueden comprar casa. Tanto si confías en dejar libre el mercado como si crees que el Estado debe intervenir, todos ven el mismo problema: falta vivienda asequible.