
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado provisionalmente aumentar mucho el impuesto que pagan los propietarios de pisos turísticos: quien tenga cuatro o más pagará el triple de lo normal. La idea es que haya menos pisos turísticos y más viviendas normales para vivir.
Barcelona tiene un problema: hay demasiados pisos alquilados a turistas y faltan casas asequibles para los vecinos. El PSC (el partido del alcalde Jaume Collboni, que es de izquierda pero no comunista) ha propuesto aumentar mucho los impuestos (el IBI es un impuesto que se paga anualmente por tener una casa) a quien tenga pisos turísticos. Cuanto más pisos turísticos tengas, más caro te resulta: si tienes uno pagas un 50% más, si tienes dos o tres pagas el doble, y si tienes cuatro o más pagas el triple. En Barcelona hay unos 10.600 pisos de este tipo, y el 60% pertenece a gente que tiene más de tres. El gobierno también planea prohibir todos los pisos turísticos a partir de 2028. Esta aprobación es temporal: tendrá que votarse de nuevo en el pleno municipal en diciembre para que sea definitiva.
Si se aprueba en diciembre, los propietarios de pisos turísticos pagarán muchos más impuestos, sobre todo quienes tengan varios. Esto encarecerá el alojamiento turístico en Barcelona y probablemente hará que algunos pisos salgan del mercado turístico. Para los vecinos normales, significa potencialmente más viviendas disponibles para alquilar a precio normal, aunque esto dependerá de si los dueños deciden vender, alquilar a largo plazo o simplemente asumir el gasto. Para los turistas, probablemente subirán los precios de hoteles y pisos Airbnb. El objetivo del Ayuntamiento es claro: menos turismo de apartamento, más vivienda de verdad.