
Desde 2018, la oferta de pisos para alquilar ha caído casi a la mitad en España. Barcelona es la más afectada, con 94.000 viviendas menos. El gobierno aprobó leyes que limitaban los precios del alquiler, y desde entonces muchos dueños prefieren sacar sus pisos del mercado.
En España, el mercado de alquiler es importante porque mucha gente no puede comprar casa. El Gobierno actual (el de Pedro Sánchez, del Partido Socialista) aprobó hace años leyes para controlar los precios del alquiler y que fueran más baratos. Pero según estos datos, lo que pasó fue lo contrario: los propietarios, en lugar de alquilar más barato, decidieron no alquilar sus pisos. Prefieren guardarlos vacíos, venderlos o usarlos para otra cosa. La noticia dice que en los últimos años desaparecieron 400.000 anuncios de pisos en alquiler, y en Barcelona la caída fue especialmente brutal: 94.000 viviendas menos en solo ocho años.
Lo cierto es que hay muchos menos pisos para alquilar que hace años. Eso significa que la gente que busca alquiler tiene menos opciones y probablemente pagará más. Los dueños de pisos, en lugar de alquilarlos baratos por obligación, simplemente los sacaron del mercado. El problema es real: falta vivienda asequible, y la gente corriente es quien lo sufre en el bolsillo.