
El presidente de Galicia había prometido que solo haría fusiones de municipios si todos estaban de acuerdo. Pero la ley que acaba de enviar al Parlamento permite que el Gobierno obligue a un pueblo en apuros a fusionarse con otro vecino aunque no quiera, si no puede pagar sus servicios básicos.
Galicia es una comunidad autónoma (región) de España. Su Gobierno se llama la Xunta, y está dirigido por Alfonso Rueda, del partido conservador gallego (PPdeG). La Xunta controla los municipios (pueblos) de Galicia. En febrero pasado, sacó un plan para fusionar municipios pequeños que no tienen dinero con otros que sí lo tienen. Rueda dijo entonces que solo haría fusiones si todos estaban de acuerdo. Hace poco envió al Parlamento de Galicia (la cámara que aprueba las leyes allí) una ley que permite exactamente lo opuesto: obligar a un pueblo pobre a fusionarse con otro rico, sin pedir permiso al pueblo pobre.
Si sale adelante esta ley, vecinos de municipios pequeños con problemas económicos pueden ver que el Gobierno los fusiona con otro pueblo sin poder decir que no. Perderían su ayuntamiento propio. Para otros, puede significar que su pueblo absorba gente de otro lugar y cambie de tamaño. La vida cotidiana puede cambiar: cambiaría la alcaldía local, podrían cambiar servicios, impuestos o la organización de la ciudad.