
En Ceuta, una ciudad española en el norte de África, el gobierno promete que los colegios serán seguros, pero muchos padres tienen miedo de mandar a sus hijos. El problema: hay un centro donde llegan migrantes muy cerca de algunas escuelas, y más de 100 niños pequeños tendrán que cambiar de colegio.
Ceuta es una ciudad española pequeña que está en la costa de Marruecos, en el norte de África. Cada año hay tensión allí porque llegan muchas personas que quieren entrar en Europa, y el gobierno español tiene que gestionarlo. Ahora empieza el curso escolar, y los padres están nerviosos porque algunos colegios quedan muy cerca de un espacio donde acogen a estos migrantes. El delegado del gobierno en Ceuta (Juan Jesús Tolón, que es el responsable de la administración estatal allí) dice que todo estará controlado y seguro, pero los padres no lo creen. Más de 100 niños menores de tres años van a tener que ir a otra escuela porque la suya está demasiado cerca de ese centro de acogida.
Para los padres de Ceuta, la noticia significa incertidumbre sobre dónde irán sus hijos a clase. Algunos cambiarán de colegio, otros esperarán a ver qué pasa. La realidad es que Ceuta tiene un problema real: es una ciudad fronteriza donde conviven muchas realidades distintas, y eso genera conflicto. Los niños van a ir a clase de todas formas, pero tanto padres como docentes empezarán el curso preocupados por si las promesas de seguridad se cumplen o no.