
Volkswagen, la mayor empresa automovilística alemana, va a gastar hasta 16.000 millones de euros en despedir a 50.000 personas y cerrar fábricas en Alemania. La empresa intenta sobrevivir frente a la competencia china y los coches eléctricos. También vende negocios como Bugatti y Ducati para conseguir dinero.
Volkswagen es una gigantesca empresa alemana que fabrica coches. Hace años vendía millones de vehículos con motor de gasolina, pero ahora el mundo se pasa a los coches eléctricos, especialmente en China, que fabrica versiones más baratas. Además, los gobiernos ponen aranceles (impuestos) a los coches importados, lo que complica la venta internacional. Volkswagen tiene más fábricas y trabajadores de los que necesita ahora. Por eso decidió hace poco despedir a 50.000 personas y cerrar parcialmente cuatro fábricas alemanas. Ahora ha calculado que todo esto le va a costar casi 16.000 millones de euros: unos 10.000 en indemnizaciones y otros 6.000 en cerrar y reconvertir las fábricas.
Este recorte afecta a decenas de miles de trabajadores alemanes que perderán empleo. También toca a las ciudades donde están las fábricas, que viven de esos sueldos. A nivel europeo, demuestra que la industria automovilística está en crisis profunda: el cambio a coches eléctricos y la competencia china son un golpe brutal. Los precios de los coches nuevos probablemente subirán cuando hay menos fabricantes. En el corto plazo, Volkswagen intentará sobrevivir; en el largo, Europa debe decidir si quiere o no tener su propia industria automovilística competitiva.