
El 45% de los jóvenes vive de alquiler, y los bajos salarios, la precariedad laboral y el retraso en herencias explican por qué cada vez menos jóvenes pueden comprar casa. Los menores de 30 años gastan el 19,6% de lo que ganan en vivienda, casi el doble que la media nacional, lo que les deja sin dinero para comer o vivir.
En 2008, el 65% de los jóvenes eran propietarios, pero en 2025 eso bajó al 40,8%. Hace casi 20 años la gente joven podía comprar casa más fácil. Ahora no. Un estudio de dos instituciones de investigación económica (la Fundación BBVA, que es de un banco importante, y el Ivie, un centro de estudio) acaba de publicar un informe sobre el caos de la vivienda en España. Lo que encontraron es que la cosa está muy mal: hay muy pocas casas nuevas disponibles, los precios se han multiplicado, y si eres joven con un sueldo normal, pagar un piso te deja sin poder comprar comida. La edad media para que un joven se independice ha llegado a los 30 años, cuatro años más que en el resto de Europa.
Lo que está pasando es muy simple: hay muchas menos casas de las que la gente necesita, y los precios suben cada año. Los jóvenes llegan a vivir solos más tarde que nunca (rondando los 30 años), y cuando por fin se independizan, pierden casi una quinta parte de todo lo que ganan solo en pagar el alquiler o la hipoteca. Eso significa que después de pagar casa, les queda menos dinero para médicos, comida, ocio o empezar una familia. Es un problema económico real que afecta a millones de personas.