
En Suecia acaban de votar y ganó la izquierda moderada, no la derecha que gobernaba. Es raro porque en casi toda Europa la ultraderecha crece, pero aquí retrocedió. Esto puede cambiar el gobierno sueco.
Suecia es un país nórdico que acaba de celebrar elecciones. Hay dos bloques principales: uno de centroizquierda, donde está el partido socialdemócrata (que quiere más estado y protección social), y otro de derechas, donde están los conservadores (que quieren menos estado). El actual gobierno lo dirige el conservador Ulf Kristersson. Pero en las elecciones de ahora, ganó el bloque de centroizquierda de Magdalena Andersson, que era primera ministra antes. Lo importante es que la ultraderecha sueca (partidos más radicales y duros) ha perdido votos, cuando en el resto de Europa están creciendo muchísimo.
Las elecciones suecas van a cambiar el gobierno. Es probable que Magdalena Andersson vuelva a ser primera ministra. En la práctica, esto significa que habrá más gasto público en servicios sociales, políticas menos estrictas con inmigración, y cambios en impuestos y regulaciones. Los empleados y funcionarios podrían beneficiarse, mientras que los empresarios quizá vean más cargas fiscales. El cambio no es dramático, pero sí notable.