
El Gobierno español amenaza con bloquear que nuevos países entren en la UE si ésta no reconoce el catalán como lengua oficial. Bruselas responde tajante: eso no va a cambiar. Es una batalla política sobre si el catalán debe tener el mismo estatus que el inglés, alemán o francés en Europa.
España está gobernada por Pedro Sánchez (Partido Socialista Obrero Español, PSOE). Carles Puigdemont es un político catalán que quiere la independencia de Cataluña. Para gobernar, Sánchez necesita el apoyo de los diputados de Puigdemont en el Parlamento. Uno de sus exigencias es que la UE (la organización de países europeos que comparten reglas comunes) reconozca el catalán como lengua oficial, igual que el español, francés o alemán. Ahora el Gobierno español dice que si la UE no lo hace, vetará que otros países entren en la organización. Bruselas (donde está la UE) dice que eso es un chantaje y que no va a ceder.
En la práctica, esto afecta a cuándo entran nuevos países en la UE (ahora mismo hay candidatos esperando). Si España veta la ampliación, se ralentiza todo. Para la gente normal significa que decisiones sobre el futuro de Europa se estancan por una batalla sobre el estatus del catalán. Lo probable es que al final España negocie en otros temas a cambio de dejar esto, pero mientras tanto la UE está bloqueada.