
La Unión Europea investigó si Rusia había interferido en internet para preparar el asalto a Ceuta y no encontró nada antes del 30 de julio. Pero ese mismo día, cuando miles de marroquíes entraron en la ciudad española, Rusia empezó a difundir mentiras por redes sociales para alimentar el caos.
Ceuta es una ciudad española en el norte de África, rodeada de territorio marroquí. El 30 de julio de 2024 pasó algo grave: miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en pocas horas, un hecho que sorprendió a todos. La UE (Unión Europea, la organización de países europeos) tiene equipos que vigilan si otros países, especialmente Rusia, intentan manipular internet y las redes sociales para crear confusión o favorecer conflictos. Los investigadores estudiaron si Rusia había preparado la invasión sembrando mentiras antes de que pasara, pero no encontraron pruebas de eso. Lo que sí encontraron es que Rusia comenzó a difundir información falsa a través de bots (cuentas automáticas) justo cuando el asalto estaba ocurriendo.
Para la gente normal, esto significa que las mentiras en redes sociales sobre crisis como la de Ceuta no vienen todas del azar: algunos gobiernos las crean a propósito. Es una razón más para desconfiar de lo que lees en internet y comprobar las noticias en fuentes oficiales o medios conocidos. La UE está intentando detectar estos ataques digitales, pero es un trabajo sin fin porque la tecnología avanza muy rápido.