
La Unión Europea propone a Canadá una asociación especial más profunda para no depender tanto de China y Estados Unidos. El comercio entre ambos bloques ya suma 130.000 millones de euros anuales, y la UE necesita acceso a materias primas como níquel, cobalto y litio que Canadá tiene en abundancia.
La Unión Europea (UE) es un grupo de 27 países europeos que comercian juntos. Hace ocho años firmaron un acuerdo de libre comercio con Canadá (CETA) que funcionó bien: subió mucho el intercambio de productos entre ambos. Ahora el mundo cambió. Estados Unidos y China están en una guerra de aranceles (impuestos a productos importados), y la UE se da cuenta de que depende demasiado de China para materiales importantes como metales raros. Canadá tiene estos materiales en abundancia. Por eso la presidenta de la Comisión Europea (el ejecutivo de la UE) propone hacer a Canadá un «miembro asociado» especial: algo nuevo que permitiría comercio aún más libre y cooperación profunda sin que Canadá se una formalmente a la UE.
Para los ciudadanos normales, esto puede significar que en los próximos años haya más productos canadienses en las tiendas europeas y viceversa. Los precios de algunas materias primas podrían bajar si Europa tiene más acceso directo. Las empresas europeas tendrán más oportunidades de trabajar en Canadá. En el lado negativo: estos cambios tardan años en notarse, y mientras tanto Canadá y la UE están apostando a que pueden resistir juntos la presión comercial de EEUU y China sin que sus economías se calienten demasiado.