
Ucrania lanzó esta noche uno de los mayores ataques con drones de toda la guerra contra San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia. Murió una persona, cinco resultaron heridas, y se dañaron terminales de petróleo, centros de datos y otras infraestructuras. El ataque ocurre después de que Trump frenara las sanciones contra Rusia.
Rusia y Ucrania llevan casi tres años en guerra. Ucrania es el país invadido que se defiende; Rusia es el que ataca. San Petersburgo es la segunda ciudad más grande de Rusia, ubicada en el noroeste del país. Los drones son pequeños aparatos sin piloto que vuelan y explotan como bombas. Este ataque es especialmente importante porque golpea infraestructuras energéticas rusas (las refinerías de petróleo) y porque ocurre en un momento delicado: el presidente estadounidense Donald Trump acaba de detener las sanciones económicas (castigos comerciales) que Estados Unidos e Europa habían impuesto a Rusia, y además autorizó que Rusia exporte petróleo diésel sin restricciones.
Este ataque muestra que la guerra sigue intensificándose militarmente a la vez que el apoyo internacional a Ucrania se quiebra. En la práctica, esto significa: los precios del petróleo y la energía en Europa pueden subir si Rusia pierde más capacidad de refinería; los civiles rusos y ucranianos siguen muriendo; y la posibilidad de un acuerdo de paz se aleja. Para la gente corriente, esto afecta directamente a los precios en la gasolinera y la factura de luz.