
El presidente estadounidense Donald Trump ha criticado duramente al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu por continuar los ataques contra Líbano, diciéndole que está "jodidamente loco". Netanyahu no ha parado los bombardeos pese a que eso ha hecho que Irán abandone las negociaciones de paz. Trump intenta que ambos lados dejen de atacarse para cerrar un acuerdo antes de las próximas elecciones.
Estados Unidos, Israel e Irán llevan meses en una escalada de tensión en Oriente Medio. Trump es el presidente estadounidense y quiere cerrar un acuerdo de paz con Irán (la república islámica que controla parte de la región). Netanyahu es el primer ministro de Israel (el país que está atacando). Hezbolá es una milicia chií libanesa (grupo armado) que dispara contra Israel desde el Líbano. Lo que pasaba antes: Israel y Líbano habían firmado un alto el fuego el 17 de abril, y Estados Unidos había logrado un preacuerdo con Irán. Pero Netanyahu ordenó nuevos bombardeos masivos en Beirut, la capital libanesa, lo que enfureció a Trump e hizo que Irán parara las negociaciones. Ahora Trump intenta contener a Netanyahu antes de que todo explote.
Esta tensión tiene consecuencias reales para la gente normal. Los precios del petróleo suben (han subido un 7%) porque el mercado tiene miedo de una guerra mayor. Si se firma el acuerdo, baja la tensión y los combustibles se abaratan. Si no se firma, los precios seguirán altos y las familias pagarán más en gasolina y calefacción. Además, si el conflicto se expande, puede afectar al comercio mundial y a los empleos. Por eso Trump presiona tan duro: no es solo diplomacia, es también economía doméstica antes de las elecciones.