
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, está usando la policía federal (FBI) para presionar a periodistas y que revelen sus fuentes de información. Los periodistas tienen derecho a mantener en secreto quién les cuenta las cosas. Trump quiere quitarles ese derecho.
En Estados Unidos, los periodistas tienen una protección legal: no pueden ser obligados a decir quién les da la información. Es como si fuera confidencial entre amigo y amigo. Trump (presidente de Estados Unidos, líder del Partido Republicano) está usando al FBI (la policía federal estadounidense) para registrar despachos de prensa y citar a periodistas. Esto es nuevo y preocupante porque socava la confianza entre reporteros e informadores. Si sabes que te pueden obligar a hablar, nunca te dirán nada en secreto.
Lo que pasa tiene consecuencias reales: si los periodistas no pueden proteger a sus fuentes, la información sobre corrupción, errores de gobierno o abusos quedará oculta. La gente común tendrá menos noticias verdaderas. Además, los corresponsales extranjeros enfrentan ahora límites de días en Estados Unidos, lo que reduce la cobertura internacional. Este cambio afecta directamente a lo que sabremos del mundo.