
Trump, el presidente de EE.UU., pide que todos los países dejen de comprar y vender con Irán. Esto podría hacer que el petróleo sea más caro en todo el mundo. Además, China no está de acuerdo y eso puede crear tensiones comerciales nuevas.
Trump es el presidente de Estados Unidos. Irán es un país de Oriente Medio que EE.UU. ve como enemigo. El petróleo es fundamental: muchos países lo compran para gasolina, calefacción y fabricar cosas. Si Irán no puede vender petróleo, hay menos en el mercado mundial y sube el precio. China es el país más poblado del mundo y una potencia económica. Ahora mismo hay países que comercian con Irán a pesar de que EE.UU. lo desaprueba. Trump quiere que todo el mundo deje de hacerlo. Emiratos Árabes Unidos (un país vecino de Irán) ya ha cortado relaciones con él, lo que refuerza esta tendencia.
Lo real es que si el petróleo que viene de Irán desaparece del mercado, hay menos oferta y los precios suben. Eso significa gasolina más cara en las gasolineras. También afecta a cosas que transportamos: comida, ropa, todo. Si China se rebela contra estas restricciones, puede haber guerra comercial, lo que encarece aún más los productos. Los gobiernos europeos están en medio, sin saber si obedecer a Trump o mantener relaciones económicas normales.