
Donald Trump habla esta semana en la Asamblea General de la ONU, la reunión anual donde se reúnen los líderes mundiales. Trump está negociando acuerdos polémicos: controlar el petróleo de Venezuela y obtener más poder militar en Groenlandia. Mientras, otros países piden colaboración internacional, no presiones de un solo país.
La ONU (Organización de Naciones Unidas, que es como el club mundial de países) celebra cada año su Asamblea General: una reunión donde hablan todos los presidentes y líderes. Donald Trump es el presidente de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo. Este año, Trump llega con varios acuerdos en marcha: uno con Venezuela (un país de América del Sur con mucho petróleo) para que Estados Unidos controle más de sus reservas de crudo, y otro con Groenlandia (una isla ártica que pertenece a Dinamarca) para que EEUU tenga más poder militar allí. Pero muchos países están pidiendo lo contrario: trabajar juntos en lugar de que uno solo (Estados Unidos) imponga sus condiciones.
Lo que está pasando en la ONU esta semana decidirá cómo se relacionarán los países en los próximos años. Si Trump consigue sus acuerdos, otros líderes mundiales buscarán hacer lo mismo: cada potencia buscará su propio interés sin importar las reglas compartidas. Eso puede causar guerras comerciales, conflictos militares y que países pequeños pierdan soberanía. Para la gente normal, esto significa precios más altos de energía, menos inversión en educación y sanidad, y un mundo más inestable.