
Trump exige a los aliados compromisos concretos para alcanzar el objetivo de subir el gasto en defensa al 5% del PIB. El presidente ha recuperado su vieja amenaza sobre Groenlandia y ha defendido que la isla ártica "debería estar controlada por Estados Unidos, no por Dinamarca". Trump ha reventado el guion de la cumbre al cargar de nuevo contra sus aliados europeos por no secundarle en la guerra de Irán.
La OTAN (que significa Alianza del Atlántico Norte) es el club de defensa conjunta que formaron Estados Unidos y Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando uno de sus miembros es atacado, todos deben defenderse juntos. El presidente de Estados Unidos es Donald Trump. En estos momentos, la OTAN se reúne en Ankara (Turquía) para hablar de dinero de defensa. El problema: Trump quiere que cada país europeo gaste el 5% de su dinero total en armas y militares (ahora gastan alrededor del 2%). España gasta solo el 2,1%. Europa lo ha aceptado, pero dice que es mucho. Trump, además, ha vuelto a meter a Groenlandia en la conversación: es una isla grande perteneciente a Dinamarca (país de Europa), pero Trump dice que debería ser de Estados Unidos. Esto pasó antes en 2019 y ahora Trump lo ha traído de nuevo a la cumbre. ¿Por qué molesta? Porque cuestiona la confianza entre aliados.
Para la gente corriente, esto significa tres cosas: primero, tu país puede acabar gastando más dinero en militares (menos dinero para escuelas, hospitales, carreteras). Segundo, la alianza que protege a Europa de conflictos graves está más frágil si su socio más fuerte amenaza con marcharse. Tercero, Trump está usando a Groenlandia como presión política: si Europa no cede en dinero de defensa, quizá ceda en otras cosas. Los ciudadanos europeos se enfrentan a una elección real: más dinero en defensa o confiar menos en Estados Unidos para su seguridad.