
El presidente estadounidense Donald Trump ha permitido que la gente normal compre un combustible más barato que normalmente solo usaban los tractores y maquinaria agrícola. Lo hizo porque los precios de la gasolina han subido mucho por culpa de una guerra con Irán, y esto le perjudica políticamente a pocas semanas de unas elecciones.
En Estados Unidos hay dos tipos de diésel: el rojo (más barato, sin impuestos, pero solo para máquinas agrícolas) y el normal (más caro, con impuestos, para coches). Donald Trump es el presidente de EE.UU. y lidera el Partido Republicano (la derecha americana). Últimamente, la guerra entre EE.UU. e Irán ha hecho que el precio del petróleo suba, y eso hace que la gasolina cueste más en las gasolineras. Como están a punto de haber elecciones de congreso (donde los republicanos necesitan votos), Trump buscó una solución rápida: permitir que cualquiera compre el diésel rojo barato. Así la gente paga menos en el depósito, y Trump se ve como alguien que soluciona el problema.
En la práctica, esto significa que los estadounidenses que conducen pagarán menos en las gasolineras a corto plazo. Pero el gobierno perderá dinero en impuestos que antes cobraba. El verdadero impacto dependerá de cuánta gente use esta ventaja, si hay fraude, y de cómo reaccione la industria. Lo importante para la gente normal es que sus facturas de gasolina bajarán mientras esta norma esté vigente.