
En febrero, Trump lanzó ataques contra Irán prometiendo acabar en pocas semanas. Medio año después, la guerra sigue sin ganador, le cuesta dinero y armas a Estados Unidos, y el mundo deja de tenerle miedo porque no está ganando como prometió.
Donald Trump es el presidente de Estados Unidos. En febrero de este año ordenó bombardear Irán (un país de Oriente Medio gobernado por un régimen islámico que se opone a Estados Unidos). Trump dijo que sería rápido: cuatro o cinco semanas para derrocar al gobierno de Irán y acabar con su capacidad nuclear. Pero eso no pasó. Seis meses después, la guerra sigue, Irán no se ha rendido, y muchos países ven que Trump promete cosas que no cumple. El Estrecho de Ormuz es una ruta marina importantísima por donde pasa el petróleo del mundo, y está bloqueada por esta guerra.
La consecuencia real es que el precio del petróleo sube porque el Estrecho de Ormuz está cerrado, lo que encarece todo: gasolina, transporte, comida. Estados Unidos gasta millones en guerra sin resolver el conflicto. Los países empiezan a dudar de las promesas de Trump porque no cumple lo que dice. El mundo se pregunta cuánto tiempo más durará esto y qué pasará cuando se canse de la guerra.