
El Gobierno de Trump ha hecho algo raro: compró moneda japonesa (yen) para evitar que se hundiera de valor. Normalmente Trump dice que solo se preocupa por Estados Unidos, pero esta vez trabajó con Japón para estabilizar su moneda. Es la primera vez en casi 30 años que EE.UU. hace esto.
Donald Trump es el presidente de Estados Unidos. Japón es un país aliado que compra muchos productos estadounidenses. Las monedas (como el yen o el dólar) cambian de valor todos los días en los mercados. El yen había bajado tanto que costaba menos dinero que nunca desde 1986. Cuando una moneda pierde valor, los productos de ese país se venden más baratos en el extranjero, lo que suena bien pero afecta a sus ciudadanos porque todo se vuelve más caro. Trump siempre ha dicho que su prioridad es proteger a EE.UU., no ayudar a otros países. Por eso sorprende que haya gastado dinero estadounidense para salvar el yen: significa que cree que Japón es tan importante como socio que no puede permitir que quiebre.
En la práctica, esto afecta a cualquiera que viaje a Japón o que compre productos japoneses: el cambio de monedas puede encarecerlos. También importa porque muestra que incluso gobiernos que dicen ser aislacionistas terminan mezclándose en las monedas globales cuando sus aliados tienen problemas. Los trabajadores estadounidenses en sectores que exportan a Japón pueden beneficiarse si esto estabiliza la economía japonesa.