
Trump y el presidente de Irán han pactado detener la guerra que llevaba más de cien días. El acuerdo abre el paso comercial del Oriente Próximo y baja los precios del petróleo. Pero Netanyahu sigue atacando Líbano, lo que pone en peligro todo el pacto.
En 2025 hubo una guerra corta entre Israel (el país gobernado por Netanyahu) e Irán (un estado islámico de Oriente Próximo). Desde entonces, EEUU (gobernado por Trump) ha estado bombardeando Irán durante meses. Trump quería que Irán abriera el estrecho de Ormuz, un paso de agua crucial por donde viaja el 20% del petróleo mundial. Netanyahu (primer ministro de Israel) quería seguir luchando, pero Trump ha visto que la guerra daña su economía: los mercados sufren, el petróleo se encarece, y los inversores entran en pánico. Esta semana, Trump y el líder supremo de Irán acordaron parar. Ahora Netanyahu ataca Líbano como si nada hubiera pasado, y eso amenaza todo el pacto.
Para la gente normal, este acuerdo significa cosas concretas. Si se sostiene, el petróleo seguirá bajando: la gasolina de tu coche costará menos. Los viajes en barco entre Asia y Europa van a poder pasar de nuevo por el estrecho de Ormuz sin peligro, lo que reduce costes y precios de productos. Pero es frágil: Netanyahu sigue atacando, Irán no se fía del todo, y Trump amenaza con volver a bombardear si hay traiciones. Si el pacto se rompe, vuelven los ataques, sube el petróleo, y la economía mundial sufre de nuevo. Los próximos meses son críticos.