
La administración Trump envía a más de 25.000 migrantes a países donde nunca han estado, lejos de sus hogares. Periodistas de todo el mundo descubrieron que algunos son perseguidos en sus países y corren peligro si los devuelven allá. Es una estrategia para asustar a quien quiera entrar en Estados Unidos.
Trump es el presidente de Estados Unidos. Su gobierno ha hecho acuerdos secretos con otros países para enviar a migrantes y personas que piden asilo (protección porque huyen de peligro) a lugares totalmente diferentes de donde vienen. Por ejemplo, un iraní puede ser enviado a República Centroafricana, un país africano donde nunca ha estado. Jueces estadounidenses habían dicho que esas personas estaban en peligro si volvían a sus países, pero aun así las deportan. Investigadores de periódicos importantes descubrieron que esto está pasando a gran escala: más de 100 vuelos a 28 países distintos. El gobierno no lo explica públicamente.
Lo que está pasando afecta a personas reales: gente que huyó de guerras, represión o violencia extrema. Si una persona llega a Estados Unidos y un juez dice que corre peligro en su país, normalmente tiene derecho a quedarse. Pero si la envían a un tercer país desconocido, esa protección se evaporó. El gobierno busca desalentar migrantes futuros con una política de miedo, pero el riesgo es que personas inocentes terminen en peligro real.