
Estados Unidos ha congelado el dinero y prohibido negocios con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, su familia y los militares. Lo hace porque dice que Cuba ayuda a grupos violentos de izquierda en América. Cuba responde que Trump intenta asfixiar la isla para provocar un caos que justifique una invasión.
Cuba es una isla comunista a 90 millas de Florida gobernada desde 1959 por una revolución que enfadó siempre a Estados Unidos. Trump es el presidente estadounidense. Hace meses que EE.UU. metió un bloqueo (embargo) muy fuerte: no le vende petróleo, y castiga a cualquier empresa que haga negocios con Cuba. Hoteles españoles como Meliá se han ido porque si no, EE.UU. las sanciona. Ahora Trump va más allá: congela el dinero personal del presidente cubano, su familia, y los militares que lo rodean. Es una presión total para conseguir que el gobierno caiga.
Esto afecta directamente a los cubanos: sin empresas turísticas españolas, sin pagos con tarjeta, sin acceso a dinero internacional, la economía ya frágil se vuelve más difícil. Las familias cubanas que recibían dinero del extranjero lo tendrán más complicado. Los precios suben, hay menos productos importados. Trump intenta forzar un cambio de gobierno, pero mientras tanto, la gente normal sufre la escasez de comida, gasolina y medicinas.