
El presidente de Estados Unidos ha anulado las sanciones contra Rusia que su propio Congreso había aprobado hace un mes. Lo hace poco antes de las elecciones, después de pactar con Putin para que venda diésel más barato en las gasolineras americanas. Europa se queja porque dice que esto ayuda a Rusia a financiar la guerra en Ucrania.
En septiembre, el Congreso americano (la cámara de representantes y el Senado, que son quienes hacen las leyes en Estados Unidos) aprobó sanciones duras contra Rusia por la guerra en Ucrania. Estas sanciones son castigos económicos: prohibiciones para que Rusia venda petróleo y gas. Ahora Trump, el presidente, ha cancelado esas sanciones. Dice que lo hace porque el precio de la gasolina es muy alto en Estados Unidos, y en tres semanas hay elecciones legislativas (votaciones para elegir a los congresistas). Trump cree que si baja la gasolina, la gente votará a favor de su partido. Ucrania es un país que está siendo atacado por Rusia desde hace años. La Unión Europea (UE) es una alianza de 27 países europeos que funciona como un club económico y político.
En la práctica, esto significa que la gasolina y el diésel en Estados Unidos pueden bajar de precio en las próximas semanas, aunque no está garantizado. Para Ucrania es malo: pierde el apoyo de Estados Unidos en el momento más crítico. Para Europa es complicado: sus sanciones a Rusia siguen, pero sin el apoyo americano pierden efecto. Para Rusia es bueno: gana dinero vendiendo combustible cuando más lo necesita. El mensaje es claro: Trump cree que su reelección importa más que el conflicto ucraniano.