
Los republicanos están redibujando los distritos electorales (las zonas donde se vota) para que los votos de negros e hispanos cuenten menos. Es una técnica llamada 'gerrymandering': dividen barrios enteros para que sus votos se dispersen y pierdan fuerza.
En Estados Unidos, cada estado divide su territorio en distritos electorales. Cada uno elige un representante al Congreso (el parlamento estadounidense). El partido que controla un estado puede redefinir estos distritos. Los republicanos (el partido de la derecha, que ahora lidera Trump) han comenzado a rediseñar esos mapas de forma que los barrios con muchos votantes negros e hispanos queden divididos entre varios distritos. Así, en lugar de que estos votantes tengan un distrito donde son mayoría, sus votos se esparcen por varios donde son minoría y no tienen tanta influencia. Gente como Steffen, un joven negro de Dallas, dice que ya no confía en que su voto importe.
Si los distritos se rediseñan así, muchos barrios negros e hispanos verán que sus votos importan menos en las elecciones. Sus representantes en el Congreso podrían cambiar, y las políticas que los afectan (educación, empleo, seguridad) podrían favorecer menos a sus comunidades. Es un cambio real que toca directamente quién gana las elecciones y quién gobierna.