
El Tribunal Supremo (la corte más alta de España) tiene que decidir rápidamente si permite votar a los descendientes de españoles que se fueron del país hace décadas y ahora tienen la nacionalidad. La decisión llega días antes de las elecciones del 29 de noviembre, y si no resuelven a tiempo, miles de personas no podrán participar.
Durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, muchos españoles tuvieron que irse del país. Sus descendientes (los «nietos del exilio») ahora pueden pedir la nacionalidad española a través de una ley aprobada en 2022 llamada Ley de Memoria Democrática. El problema es que estos nuevos ciudadanos no están registrados en el censo de votantes (la lista oficial de quién puede votar), porque las elecciones se convocan de repente. El Tribunal Supremo debe decidir si estos nietos del exilio votan el 29 de noviembre o si espera a que todo esté bien organizado. Algunos dicen que hay que dejarlos votar ya; otros que es imposible meter a tanta gente en el censo tan deprisa.
Lo que decides el Tribunal Supremo en los próximos días afectará directamente a miles de personas que no podrán votar si no levanta la suspensión. Para el ciudadano de a pie, esto también importa porque muestra cómo funcionan las elecciones: si el sistema no está bien preparado, hay conflictos legales al último momento. El resultado será que o bien estos ciudadanos votan el 29-N, o bien tendrán que esperar a las siguientes elecciones. De cualquier forma, habrá gente molesta.