
El Tribunal Constitucional (el máximo juez para temas constitucionales) ahora acepta muy pocas demandas: solo 59 de cada 9.600. Antes aceptaba más. El nuevo presidente, Conde-Pumpido, ha cambiado cómo funciona el tribunal.
El Tribunal Constitucional es como el juez supremo pero solo para asuntos relacionados con la Constitución (las leyes básicas del país). Cualquier ciudadano puede presentar una demanda de amparo: es una petición para que el tribunal arregle una injusticia. Hace poco el tribunal tiene un nuevo presidente, Conde-Pumpido, que decidió rechazar casi todas las demandas que llegan. Antes rechazaba menos. Esto significa que la gente tiene cada vez menos oportunidades de que el Tribunal Constitucional revise sus casos.
En la práctica, esto afecta a cualquier persona que tenga un problema legal grave y quiera que el Tribunal Constitucional revise su caso. Las probabilidades de que acepten tu demanda son muy bajas: menos del 1%. Antes era difícil, pero ahora es casi imposible. Significa que muchas personas tendrán que conformarse con sentencias de otros jueces sin poder llegar a la instancia más alta.