
Las personas con menos formación tienen casi el doble de probabilidad de conseguir trabajos temporales que los universitarios. Esto significa que quienes menos estudios tienen tienen empleos menos seguros y estables. Es importante porque muestra que la educación sigue siendo clave para encontrar trabajo fijo.
En España, cuando alguien busca trabajo, el tipo de contrato que consigue depende mucho de cuántos estudios tenga. Los que solo tienen estudios básicos (primaria o secundaria) consiguen contratos temporales, que son empleos que duran poco tiempo y no son seguros. Los que tienen títulos universitarios consiguen contratos más estables. Ahora mismo, casi una de cada cuatro personas sin estudios altos tiene un trabajo temporal. Antes, incluso los universitarios que estaban sobrecualificados (es decir, que estudiaron más de lo que su trabajo requería) también caían en empleos temporales. Pero eso está cambiando.
En la práctica, esto afecta a millones de personas. Un contrato temporal significa menos dinero, más estrés, y dificultad para pedir una hipoteca o un préstamo. Los que no tienen educación superior están en desventaja clara en el mercado de trabajo. Aunque es buena noticia que los universitarios dejen de caer en temporalidad, la brecha sigue siendo enorme. Esto impacta directamente en la estabilidad económica de las familias.