
Un terremoto fuerte sacudió Venezuela el miércoles por la tarde, derrumbando edificios y causando muertes. El Estado venezolano está tan debilitado que no puede ayudar de manera rápida ni efectiva. Los ciudadanos y voluntarios están rescatando víctimas solos, porque el gobierno no tiene recursos suficientes.
Venezuela es un país en crisis desde hace años. El gobierno, dirigido por Nicolás Maduro, ha gastado mal el dinero público y la economía se ha hundido. Esto significa que no hay dinero para mantener hospitales, carreteras, ni servicios de emergencia. Cuando ocurre un desastre natural como un terremoto, el Estado debería coordinar rescates, enviar ambulancias y organizar refugios. Pero en Venezuela, esas máquinas y personas simplemente no existen o no funcionan. Por eso cuando el terremoto golpeó ciudades costeras como Catia La Mar, la población se quedó sola para rescatarse a sí misma.
Para cualquier persona en Venezuela afectada o con familia allí, esta noticia significa algo concreto: si te pasa algo grave, no puedes contar con una ambulancia rápida, un hospital equipado o un bombero profesional. Tendrás que depender de tus vecinos. A nivel internacional, muestra por qué miles de venezolanos siguen migrando hacia otros países. El desastre natural expone lo frágil que está el país cuando falta lo básico.