
Hay un tipo de tarjeta de crédito que atrapa a la gente en deudas enormes porque cobra intereses muy altos, más del 22%. Los bancos las venden fácilmente, pero los clientes acaban endeudados de por vida y reciben llamadas amenazantes de cobradores.
Las tarjetas revolving son tarjetas de crédito especiales que ofrecen los bancos. Te dejan pedir dinero prestado y pagar poco a poco, pero cobran intereses muy altos. El problema es que muchas personas contratan estas tarjetas sin entender bien cómo funcionan, a menudo porque se las ofrecen de forma fácil en tiendas o centros comerciales. Una vez que empiezas a usarlas, es muy difícil salir de la deuda porque los intereses hacen que lo que debes crezca cada mes. El gobierno lleva años intentando aprobar una ley para regular estas tarjetas y proteger a la gente, pero esa ley está atascada en el Parlamento (la cámara donde se aprueban las leyes).
Si tienes una tarjeta revolving, es importante que entiendas bien cómo funciona: qué intereses pagas cada mes y cuánto tiempo tardarás en liquidar la deuda. Si el interés es muy alto, intenta negociar con tu banco o buscar asesoramiento gratuito en asociaciones de consumidores. Mientras se apruebe una ley que regule estas tarjetas, lo más seguro es no pedirlas a menos que sea completamente necesario.