
El Tribunal Supremo decidió que España no puede rechazar rápidamente a migrantes que entran nadando a Ceuta, porque no hay una barrera física que cruzar como en tierra. Ahora el Gobierno pone boyas y una barrera inflable para intentar saltarse esta sentencia, pero eso también podría acabar en los tribunales.
Ceuta es una ciudad española que está en África, muy cerca de Marruecos, y miles de personas intentan entrar nadando desde el otro lado. El Tribunal Supremo (el juez más alto del país) decidió hace poco que si alguien entra nadando, no se puede rechazar al momento sin darle la oportunidad de explicarse. Eso es lo que significa 'devolución en caliente': mandar a alguien de vuelta sin parar a escuchar nada. Hace tres semanas el Supremo dijo que eso es ilegal en el mar porque no hay ningún muro o barrera que la persona haya tenido que saltar. Luego, el jueves pasado, entraron 72.000 migrantes nadando en pocas horas. El Gobierno está enfadado con la sentencia y piensa que ha motivado esto, así que instaló una barrera neumática (una especie de colchón inflable) y boyas para intentar tener algo físico que cruzar. Pero los abogados dicen que esto también irá a los tribunales.
Lo que pasa en Ceuta afecta directamente: decide cuánto tiempo permanecen los migrantes en la ciudad mientras se resuelve su situación, cuántos recursos se gastan en centros de internamiento, y qué presión viven los ciudadanos locales. Si la barrera neumática del Gobierno funciona jurídicamente, los rechazos en frontera serán más rápidos. Si los tribunales la anulan, volveremos a procedimientos largos que pueden durar semanas. Lo importante es que España y Marruecos coordinen mejor para evitar que se repitan crisis como la del jueves, porque ninguna solución legal (rápida o lenta) resuelve el problema de fondo: gente que necesita escapar de la pobreza.