
Los suecos votan este domingo para elegir nuevo gobierno. La izquierda, que ganaba en las encuestas, ve cómo la derecha se acerca peligrosamente. Un pequeño partido de derechas podría entrar al parlamento, lo que cambiaría todo.
Suecia es un país nórdico con un sistema político donde hay dos bloques principales: la derecha (encabezada por el conservador Ulf Kristersson, que es el primer ministro actual) y la izquierda o centroizquierda (liderada por los socialdemócratas). Hace poco tiempo, la izquierda iba ganando claramente en las encuestas y parecía que ganaría las elecciones del domingo. Pero ahora está pasando algo: un partido liberal pequeño de derechas podría entrar en el parlamento si supera el 4% de votos. Eso es importante porque si la derecha suma más escaños, Kristersson podría seguir siendo primer ministro en lugar de ceder el poder a la izquierda.
Las elecciones de Suecia el domingo decidirán quién gobierna los próximos años. Si gana la derecha, seguirán las políticas del gobierno actual: menos gasto público y más seguridad. Si gana la izquierda, vuelven más inversión en servicios sociales y educación. El resultado afectará directamente en los impuestos, el empleo, la educación y los servicios de salud que reciben los ciudadanos. Es una elección ajustada y nadie sabe aún quién ganará.