
El Gobierno da luz verde para construir más viviendas que en años, pero los constructores no empiezan las obras. El motivo: no encuentran obreros y los materiales cada vez cuestan más dinero.
En España hay una crisis de vivienda: hay pocos pisos disponibles y muy caros. El Gobierno intenta arreglarlo dando permisos a las constructoras para que levanten nuevos edificios. Este año 2026 se han dado más autorizaciones que desde 2019. Pero aquí está el problema: tener permiso no significa que se construya. Las empresas constructoras dicen que aunque quieren empezar las obras, no pueden porque faltan obreros (no hay suficientes trabajadores) y los materiales de construcción (acero, hormigón, ladrillos) han subido mucho de precio. Por eso muchos constructores detienen sus planes, esperando que las cosas mejoren.
En la práctica, esto significa que aunque el Gobierno apruebe construir más casas, seguirá faltando vivienda en el mercado. Los precios no bajaran si las obras no avanzan. Los jóvenes y familias que buscan piso seguirán sin encontrar nada asequible. La solución pasa por que suban los salarios de los obreros de construcción para atraer trabajadores, y que bajen los precios de materiales. Solo entonces los constructores empezarán las obras que ya tienen autorizadas.