
SpaceX sale a bolsa el 12 de junio a 135 dólares por acción, buscando recaudar 75.000 millones de dólares. Lo especial: reservará hasta un 30% de las acciones para inversores minoristas, un porcentaje inusualmente alto. Esto significa que gente como tú puede comprar acciones al mismo precio que los grandes bancos, algo que casi nunca ocurre en salidas a bolsa gigantes.
SpaceX es la empresa de cohetes y satélites de Elon Musk (un empresario muy polémico que también controla Tesla y otras compañías). Hace 24 años no valía casi nada; ahora, cuando sale a bolsa (es decir, cuando empieza a venderse en el mercado de valores a cualquiera), la valoran en 1,75 billones de dólares, lo que la convertiría en una de las empresas más caras del mundo. La salida a bolsa, u OPV (Oferta Pública de Venta), es el proceso de que una empresa privada se convierte en pública y cualquiera con dinero puede ser propietario de un pedazo. Lo importante ahora: SpaceX facturó 18.674 millones de dólares en 2025 pero tuvo pérdidas netas de 4.937 millones, es decir, pierde dinero a pesar de ingresar bastante. Esto es clave para entender por qué hay dudas.
Para la gente de a pie, esto significa: si tienes ahorros y quieres comprar acciones de SpaceX, ahora podrás hacerlo más fácilmente que antes. Pero no es barato ni seguro. Las salidas a bolsa suelen producirse en el mejor momento posible para la empresa porque el entorno acompaña, porque la narrativa funciona y porque el mercado está dispuesto a pagar valoraciones muy altas. La historia es emocionante (cohetes reutilizables, internet global, viajes a Marte), pero el precio pedido es casi el doble de lo que dicen analistas independientes. Lo real: ganancias o pérdidas de tu dinero dependerán más del hype inicial que de los números de la empresa. Si entras, hazlo con dinero que puedas perder.