
SpaceX anunció planes para recaudar 75 mil millones de dólares en su salida a bolsa, valorándose en aproximadamente 1,77 billones de dólares. Goldman Sachs proyecta que los ingresos de la división de IA de SpaceX crecerán de 3,2 mil millones en 2025 a 322 mil millones en 2030. Es el debut bursátil más grande de la historia, y si se cumple, podría hacer a Elon Musk el primer hombre con una fortuna de más de un billón de dólares.
SpaceX es una empresa de cohetes reutilizables fundada por Elon Musk. Hace poco tiempo, adquirió xAI, una compañía de inteligencia artificial. Ahora ambas forman un solo grupo. SpaceX además controla Starlink, internet por satélite que llega a lugares remotos. Cuando una empresa grande entra en bolsa (OPI u OPV, es decir, vende acciones al público), el dinero que recauda sirve para financiar nuevos proyectos. La valoración (cuánto dice que vale) se basa principalmente en lo que espera ganar en el futuro, no en lo que gana hoy. Por eso Goldman Sachs (el banco que lidera la operación) hace proyecciones: si la IA de SpaceX crece como predice, la valoración está justificada; si no, los inversores habrán pagado demasiado.
Para la gente normal, esto tiene varias consecuencias. Primero: si inviertes en fondos de pensiones o fondos de inversión, probablemente tendrás dinero en SpaceX, aunque no lo sepas. Segundo: el precio de las acciones dependerá de si la empresa cumple las promesas sobre IA en los próximos años. Si no cumple, el dinero de todos esos fondos bajará de valor. Tercero: el dinero que SpaceX levanta (75 mil millones de dólares) irá a financiar investigación en IA y cohetes reutilizables, que probablemente cambiarán industrias en el futuro. La incertidumbre es alta: la operación es más una apuesta sobre el futuro que una inversión en algo que ya funciona.