
Casi 5.500 militantes del PSOE votan hoy para elegir a la candidata que intentará ganar la Alcaldía de Madrid en 2027. Reyes Maroto, exministra, quiere continuar lo que ha hecho hasta ahora; Enma López, su compañera en el Ayuntamiento, pide un cambio radical. La diferencia está en el cómo: una apuesta por la continuidad de un liderazgo que ha subido en votos pero sin rematar; la otra por un relevo generacional que cuestione las inercias.
Madrid no ha tenido un alcalde socialista desde 1989. Desde entonces, el PSOE ha oscilado entre la tercera y la cuarta plaza, por detrás del PP y Más Madrid. El PSOE (Partido de los Socialistas Obreros Españoles, la izquierda tradicional española) ha gobernado Madrid durante décadas, pero desde hace casi cuarenta años está fuera del poder. Reyes Maroto es la actual portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento y exministra de Industria del Gobierno de Pedro Sánchez. Enma López se ha convertido en la figura outsider pese a sus ocho años como concejala. Hace solo un mes, la reelección de Reyes Maroto como cabeza de lista se daba por sentada, pero el 25 de junio, Enma López anunció su candidatura alternativa en El País, provocando un terremoto interno. Los afiliados socialistas votan hoy quién será su candidata para enfrentarse al alcalde del PP, José Luis Martínez-Almeida, en 2027.
La persona elegida liderará la alternativa de izquierdas a Almeida y su proyecto condicionará las políticas de vivienda, movilidad y servicios públicos de la capital. Para la gente normal, lo que importa es si la próxima candidata del PSOE puede ganar en 2027 y cambiar cosas en Madrid. López propone construcción de vivienda pública y redensificar barrios, mientras Maroto defiende las políticas de vivienda del Gobierno central, aunque López añadió que la capital acumula una lista de espera de 60.000 viviendas. El resultado de hoy no es solo un nombre: define si el PSOE confía en gente nueva o en la experiencia institucional. De cualquier forma, sin un candidato socialista fuerte, seguiremos viendo a Martínez-Almeida gobernando cómodamente desde Cibeles.