
La vuelta al trabajo trae malas noticias para el bolsillo: los precios suben, la gasolina cuesta más, la luz disparada y las hipotecas se encarecen. Todo junto hace que septiembre sea el mes más caro del año para las familias.
Septiembre es tradicionalmente el mes donde las familias gastan más tras el verano: material escolar, vuelta a la rutina, calefacción. Este año llega peor que otros. La inflación (el aumento general de precios) está en el 4,3%, la gasolina y el diésel suben cada semana, la electricidad se dispara por el calor y los combustibles están caros. Para quienes tienen hipoteca (crédito para comprar casa), la situación es especialmente mala: el euríbor (el índice que marca cuánto aumenta la cuota cada año) está rozando el 3%, lo que significa que muchas personas pagarán mucho más al mes de lo que pagaban antes.
En la práctica, desde octubre muchas familias notarán cambios en el recibo del banco: cuotas de hipoteca más altas, facturas de luz más caras y gasolina más cara cada vez que cargan el coche. Quienes tienen ahorros con hipoteca variable verán subidas de entre 70 y 90 euros mensuales. Volver del verano cuesta este año unos 500 euros más de lo que costaba hace un año, entre materiales escolares, combustible y servicios básicos.