
Una montaña se desmoronó el miércoles en el Himalaya y causó una inundación devastadora que ya ha matado a casi 500 personas. Ahora hay riesgo de una segunda riada porque el barro y la tierra atrapados en los ríos podrían ceder con las próximas lluvias.
Nepal y Tíbet (una región de China en las montañas del Himalaya) comparten ríos que bajan de las alturas. El miércoles pasado, un enorme desprendimiento de tierra y rocas cayó a un valle, arrastró todo lo que encontró y formó una ola de barro gigante. Esa ola mató a cientos de personas y desapareció a otras 1.535. Pero el problema no terminó: el barro se quedó atrapado en varios puntos de los ríos, formando como represas naturales. Si llueve mucho más, esas represas podrían romperse y causar una segunda inundación aún peor en zonas que ya están destrozadas.
Para la gente que vive en Nepal y Tíbet, los próximos días son críticos. Si ceden esas represas naturales, las inundaciones podrían destruir aún más pueblos, carreteras y viviendas. Hospitales y escuelas ya están saturados atendiendo heridos. Las autoridades de ambos países están monitoreando 24 horas para evacuar si es necesario, pero hay zonas de difícil acceso en la montaña donde la evacuación es casi imposible.