
La bolsa de Nueva York lleva 40 años confiando en que la Fed (el banco central estadounidense) baja los tipos de interés cuando hay pánico. El nuevo jefe de la Fed, Kevin Warsh, está enviando mensajes más duros: dice que no quiere regalar dinero fácil y que los rescates también son un problema. Ahora Wall Street no sabe si puede seguir apostando a que la Fed vendrá a salvarla.
La Fed (Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos) es quien controla los tipos de interés y el dinero en circulación. Desde 1987, cada vez que la bolsa se desmorona, la Fed baja los tipos para que haya más dinero barato y los inversores vuelvan a comprar acciones. Esto se conoce como el 'Fed Put' (un seguro invisible). Pasó en 1998, en 2008 con la crisis, en 2020 con el Covid. Pero en 2022 rompieron esa regla: la bolsa cayó un 25% y la Fed no la rescató, porque la inflación estaba muy alta (9,1%). Ahora Kevin Warsh es el nuevo presidente de la Fed, y está diciendo públicamente que los rescates constantes son un problema. Esto asusta a Wall Street, que lleva décadas jugando con la seguridad de ese rescate garantizado.
Lo que está en juego es si Wall Street puede seguir confiando en que alguien la salvará en caso de caída. Si Warsh mantiene su línea dura, las acciones (especialmente las de tecnología) podrían caer porque son más caras de justificar sin dinero barato. Esto afectaría a cualquiera que tenga un plan de pensiones o un fondo de inversión. Por otro lado, si la Fed sigue rescatando siempre, los tipos de interés seguirán siendo bajos, lo que mantiene los precios altos en las cosas que compra la gente normal. Sea como sea, alguien paga la cuenta.