
Seat, la marca española de coches, corre peligro de desaparecer porque solo fabricaba vehículos de gasolina y diésel. Ahora intenta conseguir permiso para hacer una segunda línea de coches eléctricos baratos en su fábrica de Martorell, en Barcelona, para no cerrar y perder miles de empleos.
Seat es una empresa española que hace coches desde hace décadas. Pertenece al grupo Volkswagen (una compañía alemana gigante de automoción). Hasta ahora, Seat fabricaba principalmente coches con motor de gasolina o diésel en su fábrica de Martorell. Mientras tanto, Cupra (otra marca del mismo grupo, más moderna y de lujo) recibía toda la inversión para hacer coches eléctricos. El problema es que Europa obliga a cambiar a coches eléctricos: a partir del 2030 será muy caro seguir haciendo coches de gasolina. Si Seat no tiene coches eléctricos propios, la marca desaparecerá. La semana pasada, Volkswagen anunció que podría cerrar Seat, lo que causó pánico porque miles de trabajadores perderían el empleo.
Lo que está en juego es real: si Seat cierra, miles de personas en Martorell y alrededores perderían su trabajo. Los coches eléctricos son el futuro inevitable, pero la pregunta es quién invierte el dinero para que Seat los fabrique. Si no hay una solución, la fábrica podría parar, afectando a toda la economía local. Los próximos meses serán cruciales para saber si Seat conseguirá hacer esos coches eléctricos más baratos o desaparecerá.