
El banco Santander quiere quedarse con la parte de su filial brasileña que aún no controla. Ofrece 1.900 millones de euros en acciones (papeles que representan parte de la empresa) para comprar ese 10% que falta. Es la segunda vez que lo intenta.
Santander es un banco español muy grande que tiene negocios en muchos países, incluyendo Brasil. En Brasil tiene una filial (una empresa hija) que ya controla casi completamente, pero hay otros accionistas (gente que posee parte del banco) que tienen el 10% restante. En 2014 ya intentó comprar esa parte cuando la filial estaba débil, pero no lo logró. Ahora intenta de nuevo porque ve otra oportunidad. Para pagar, en lugar de dar dinero en efectivo, ofrece acciones nuevas del banco Santander con un 15% de descuento sobre el precio real.
Si Santander consigue las acciones, tendrá el banco brasileño completamente bajo su control y podrá tomar decisiones sin consultar a nadie. Esto puede significar cambios en cómo funciona la filial. Para los pequeños accionistas brasileños, la pregunta es si esos 1.900 millones repartidos (con prima del 15%) son suficientes o si su parte valdrá más en el futuro. El resultado afecta sobre todo a inversores en Brasil, no a clientes de bancos españoles.