
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, anunció que va a sacar presupuestos nuevos para 2027 para intentar que su Gobierno siga adelante. Pero su partido (PSOE) está metido en varios líos judiciales por corrupción, y sus aliados en el Parlamento empiezan a dudar de si seguir apoyándolo. La oposición (PP) está presionando para que haya elecciones cuanto antes.
Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno español. Su partido, el PSOE (Partido de los Socialistas Obreros de España), necesita del apoyo de otros partidos pequeños para gobernar porque no tiene mayoría de votos en el Parlamento. Esos aliados son ERC (partido catalán independentista), PNV (partido vasco), Sumar (izquierda) y Junts (otro partido catalán). El problema es que ahora varios altos cargos del PSOE —incluyendo gente cercana a Sánchez— están siendo investigados por corrupción. Además, se ha descubierto que una trabajadora del partido intentaba hacer pactos secretos con fiscales. Todo esto está generando dudas entre los socios del Gobierno sobre si seguir apoyando a Sánchez. El PP (Partido Popular, la derecha) está pidiendo elecciones cuanto antes.
Lo que está pasando significa que el Gobierno español es cada vez más débil. Aunque Sánchez anuncie presupuestos, es difícil que los saque adelante si sus aliados se retiran. Si se caen los presupuestos, el Gobierno no puede hacer gran cosa. En la calle, esto se nota: hay incertidumbre sobre qué pasará en los próximos meses. Puede haber elecciones pronto o puede que Sánchez consiga estirar hasta 2027, pero cada vez hay menos margen para gobernar.