
El presidente español Pedro Sánchez ha reconocido por primera vez que Marruecos falló en el control de su frontera cuando entraron más de 70.000 migrantes en Ceuta el 30 de julio. Lo dijo en una entrevista en la CNN más de dos meses después del incidente. La crítica llegó tarde: muchos políticos ya le cuestionaban por no haber culpabilizado antes al país vecino.
Ceuta es una ciudad española que toca con Marruecos. El 30 de julio pasado, miles de personas cruzaron la frontera hacia Ceuta en pocas horas, lo que fue la mayor crisis migratoria de los últimos años. El Gobierno español (dirigido por Pedro Sánchez, del PSOE) decidió no culpar públicamente a Marruecos al principio. Pero ahora, en septiembre, Sánchez está diciendo que Marruecos permitió que pasaran porque sus sistemas de control fallaron. Los analistas notan que esperar dos meses para esto es extraño: o el Gobierno tardó en decirlo, o cambió su estrategia por presiones políticas. Marruecos es importante para España en temas de inmigración, así que Sánchez quería mantener buenas relaciones.
Esta crisis afecta de verdad a quienes viven en Ceuta: la ciudad está saturada, hay miles de personas en calles y playas. También preocupa a padres de otras ciudades españolas porque el Gobierno quiere trasladar a menores migrantes a otras regiones. Mientras Sánchez y la oposición se culpan mutuamente, los menores no pueden ir a escuelas, la ciudad está tensa y las familias locales sufren interrupciones en servicios básicos. Las soluciones dependen de acuerdos con Marruecos, acogida en otras comunidades autónomas y apoyo europeo: todo lento y difícil.