
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, ha tenido que ir al Congreso a explicar varios escándalos de corrupción que han sacudido su partido, el PSOE. La oposición y hasta sus aliados le han atacado duramente, pidiendo su dimisión o nuevas elecciones. Sánchez se ha defendido acusando a la derecha de lo mismo.
En España hay un Gobierno dirigido por Pedro Sánchez (PSOE, el partido socialista). Recientemente, varios políticos cercanos a él han sido condenados por corrupción: el más grave es José Luis Ábalos, un exministro condenado a 24 años de cárcel. Esto ha enfurecido a la oposición, especialmente al PP (Partido Popular, la derecha), cuyo líder es Alberto Núñez Feijóo. También sus propios aliados en el Congreso (como ERC, Junts y Podemos) están molestos y le piden que se vaya. El ambiente es muy tenso: unos quieren que dimita, otros que convoque elecciones, y Sánchez intenta defenderse diciendo que la derecha también ha tenido casos de corrupción.
Lo que pasa ahora es que el Gobierno está muy debilitado y puede caer. Si Sánchez no consigue apoyos, sus socios podrían dejar de respaldar sus leyes o presentar una moción de censura para echarlo. Esto afectaría a todos los españoles porque el Gobierno no podría aprobar ni presupuestos ni nuevas normas. Además, la corrupción en políticos erosiona la confianza de la gente en las instituciones. Tanto si dimite como si llama a elecciones, los próximos meses serán caóticos para la gobernanza del país.